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Controla el IP 45% de la energía eléctrica

Las empresas sacan a los clientes de la CFE a través de esquemas permitidos; se compromete a pagar 1.874 millones de pesos por el servicio

Controla el IP 45% de la energía eléctrica

Controla el IP 45% de la energía eléctrica

La energía eléctrica que permite el encendido de cinco de cada diez bombillas en el país cada día está controlada por empresas privadas.

En el marco de las regulaciones permitidas por la Ley de Servicio Público en esta materia, los productores independientes, los autoconsumidores, los cogeneradores y los pequeños productores, entre los más importantes, las grandes empresas, así como las empresas de producción y consumo, aportan el 45,8% de la electricidad disponible en el territorio nacional.

Estas empresas se expandieron como resultado de los cambios en estas regulaciones, y con la apertura del sector ganaron terreno y le quitaron clientes a la Comisión Federal de Electricidad (EEK), argumentando que estaba ofreciendo servicios caros.

En el año 2000, según el informe anual de la agencia dirigida por Alfredo Elías Ayub, se dio atención “personal” a 10.500 empresas consideradas como grandes clientes, como la Compañía Minera Autlán, Mexicana de Cobre, Altos Hornos de México, Cementos Apasco, Bimbo y Peñoles.

Para 2018, año en que se registra el último informe disponible, se refiere a 1.041 grandes empresas.

Para explicar las razones de la disminución de los ingresos de la CFE en algunos períodos intermedios, en sus informes anuales se argumenta repetidamente que “el aumento (…) de la autosuficiencia” debido a la creación de empresas de grandes empresas privadas.

La primera

La disolución de estos clientes ha sido una constante desde 1994, cuando se otorgó la primera autorización de autosuficiencia a Minera Hecla, autorizada por Georgina Kessel, entonces Presidenta de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), quien luego se desempeñó como secretaria local del ex Presidente Felipe Calderón.

En mayo de 2006 se otorgó la misma concesión a la Termoeléctrica del Golfo, conservando parte de la energía producida y suministrando la mayor parte a Cementos Mexicanos (Cemex), que a su vez debía recibir el servicio a través de la red de transmisión de la CFE. Este fue uno de los primeros clientes importantes en perder el órgano.

Con el tiempo, se fundaron otras grandes empresas de autosuficiencia con la participación de Telmex, Bimbo, Cemex, Soriana, Chedraui, Cervecería Cuauhtémoc, Celanese, Oxxo, CitiBanamex, Banco Azteca y TV Azteca, Entre otros Hyundai, KIA, Ford, Nissan Mexicana, Tren Suburbano, Grupo Elektra, BBVA, PepsiCo, Costco, Sonoco, Comercial Mexicana y Walmart, algo que la CFE llamó el “mercado negro de la electricidad” hace unas semanas.

Ternium, Cementos Apasco, Minera Autlán, Kimberly Clark, Mexichem (Orbia), BASF, los directores Monterrey, Vidriera Monterrey, Alestra, Fábricas Monterrey, Bayer de México, Deacero y Tec de Monterrey han sido añadidos a la lista.

También se añadieron Tubacero, Banca Afirme, Vitro, Continental, Corning, Sanborns, Evenflo, Gamesa, LG, Mabe, Maizoro, Sabritas, Salinas Industrial, Polioles y Sigma Alimentos.

Incluso los registros de la Comisión Federal indican que muchos de ellos son socios de más de un titular de licencia, como la empresa española Iberdrola, que concentró grandes empresas en varias licencias con instalaciones de autosuficiencia.

La entrada en el mercado de la empresa ibérica por el Gobierno de Calderón y el entonces Ministro del Interior, Juan Camilo Mouriño, permitió que la empresa obtuviera una licencia E/205/AUT/2002 E/1055/AUT/2013 y E/1523/AUT/2015 para reunir hasta 586 socios, algunos de los cuales estaban representados en las tres licencias, como Cementos Apasco, Kimberly Clark, Nissan Mexicana, Cervecería Cuauhtémoc y Mexichem, por nombrar sólo algunos.

Panorama actual

Según el proyecto de Plan Sectorial de Energía 2020-2024, la participación de las empresas privadas en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) incluye actualmente 255 empresas de producción, exportación e importación autosuficientes y de pequeña escala, que generaron 45,8 teravatios por hora (TWh), lo que representa el 14% del consumo en toda la zona; Iberdrola fue una de las empresas dominantes.

Este esquema de generación está dominado por los llamados productores independientes (PPI), que se establecieron en 1995 y se conocen como proyectos de infraestructura productiva a largo plazo.

Bajo este esquema de financiamiento, empresas de diferentes partes del mundo, principalmente de España, vinieron a México para construir plantas eléctricas con el objetivo de vender la energía producida exclusivamente a la CFE, proporcionándoles terrenos, construyendo plantas y conectándolas a la red.

En este caso, la Comisión tiene la obligación contractual de comprar, suministrar y transportar el gas de 13 de las 33 plantas de PEE, asumiendo todos los riesgos operacionales y de fiabilidad. Estas empresas y las plantas están obligadas por la CFE hasta el 2039, cuando se concluyen los contratos de compra.

Los compromisos contractuales firmados en esa época preveían la compra de energía eléctrica a un costo total de 2 billones 761 mil 604 millones de pesos, de los cuales 886 mil 778 millones de pesos debían ser pagados para este año. Queda por cubrir un total de un billón 874 mil millones de pesos en los próximos 19 años.

Iberdrola, por ejemplo, opera ocho centrales de PEE de ciclo combinado, para las cuales la CFE se ha comprometido a adquirir el servicio por un valor total de un billón 164 mil millones de pesos, lo que representa el 46% del total comprometido por el organismo en las 33 centrales de PEE. Después de 2023 tendría que pagar 902.000 millones 437 millones de pesos.

El proyecto de Plan del Sector Energético 2020-2024 del gobierno federal prevé, por lo tanto, un compromiso con los generadores privados para los próximos 19 años, período en el que expira la vigencia de los antiguos contratos, ya que si no se modifican los términos de estos contratos, se incurrirá en pérdidas de 160.000 millones de pesos durante este período.